LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA
La obsolescencia programada es un concepto que hace referencia a la decisión consciente por parte del fabricante de un bien o producto para que este tenga una vida útil delimitada de antemano y, tras ese instante, pierda su calidad, funcionalidad y utilidad, forzando al consumidor a sustituirlo por uno nuevo.
El primer producto afectado por la obsolescencia programada fue la lámpara incandescente. Uno de los primeros prototipos lleva funcionando desde el año 1901. El éxito fue rotundo y aparecieron varias compañías dedicadas a su fabricación. Al principio el objetivo era crear bombillas más duraderas; sin embargo, todo cambió cuando se aliaron para crear el Cártel Phoebus, que estableció una duración máxima de 1000 horas de uso y penalizaba a los fabricantes que incumplieran la nueva norma.
Esta práctica aumenta la cantidad de basura tecnológica, lo que impacta sobre el medio ambiente. Durante las últimas décadas hemos asumido que la vida de los productos es relativamente corta, ya que con el paso del tiempo se deterioran o se quedan obsoletos.
Por ejemplo, cuando Apple lanzó el iPod, su batería había sido diseñada para que durara solo 18 meses, suficiente tiempo para que los consumidores lo reemplazaran por el próximo modelo fabricado por la empresa, lo que llamó la atención de Casey Neistat, el cual publicó un vídeo hablando sobre el tema.
Pero, ¿Cómo evitar esta práctica?, pues actualmente estamos rodeados de productos creados para fallar.
Lo que se puede hacer es conservar los electrodomésticos antiguos y repararlos en vez de comprar uno nuevo. También, se puede optar por los productos de segunda mano y reacondicionados.
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